María, Trabajadora del Hogar, IDEPSCA | Conciencia Popular en un Clima Cambiante

En el 2016, después de más de una década lucha intensa, una coalición estatal de trabajadoras del hogar ganó la prominente Carta de Derechos de Trabajadoras del Hogar en California. La legislación establece el pago de horas extras para algunas de trabajadoras más mal pagadas y más explotadas dentro de la economía masiva de California.

Ahora esta deshilvanada pero muy influyente coalición de mayormente mujeres inmigrantes de primera generación Latina y Filipina están retando a la poderosa industria de productos de limpieza para el consumidor que intoxican nuestros cuerpos, nuestros hijos, el aire, el agua y la tierra.

Como muchas de las mujeres que mapean pisos y limpian los baños en hogares ajenos, cuando María empezó a hacer el trabajo de limpieza, ella desarrolló un sarpullido y una tos horrible, dentro de otras dolencias. Ahora ella es una de las organizadoras líderes detrás de un esfuerzo para requerir que el consumidor que está usando los productos de limpieza incluya una lista de ingredientes para que las que limpian casas puedan identificar los riesgos de salud.

Aunque los humanos han hecho y limpiado hogares por decenas de miles de años usando limpiadores y desinfectantes creados naturalmente – desde vinagre o cidro de cáscaras de fruta hasta el romero y tomillo – la producción de químicos sintéticos subió vertiginosamente después de la segunda guerra mundial. De los 80,000 químicos en el mercado hoy en los Estados Unidos, decenas de miles nunca has sido puestos a prueba por el EPA. Sin embargo, estudios muestran que nuestros cuerpos (incluyendo nuestra leche materna) están inundados de estos químicos, llevándonos a una serie de problemas de salud como el asma y cáncer. Ahora, las mujeres como María están luchando.

Mientras estuve en Los Angeles, California, me senté con María, cuyo nombre ha sido cambiado para proteger su identidad, en luz de los recientes ataques de inmigración y las muchas represalias que las trabajadoras enfrentan al elevar sus voces.

Brooke Anderson: Usted es una líder del centro laboral en Los Angeles, Instituto de Educación Popular del Sur de California (IDEPSCA). Como se involucro usted con IDEPSCA?

María: Crecí en Honduras y luego pensé en trasladarme para aquí a los Estado Unidos,  como todas las personas venimos a trabajar, ya que en que nuestros países hay poco trabajo. Nos venimos a este lugar para encontrar un mejor futuro para nuestros hijos. Ya viviendo aquí en Los Ángeles, conocí el centro jornalero que lo maneja IDEPSCA. Estuve asistiendo por varios meses, pero encontré trabajo en otra industria, en la industria de la costura.  En ese trabajo me pagaban 3 centavos por cada pieza y también era expuesta a productos tóxicos.  Cómo era un trabajo duro y explotador, encontré otro trabajo en otra compañía donde solo empacaba ropa. Allí trabaje por 3 años. Luego ya me quedé sin trabajo y regrese al centro jornalero de IDEPSCA [Instituto de Educación Popular del Sur de California] a buscar trabajo de limpieza. Fue así que me fui involucrando como voluntaria en el centro y fui aprendiendo acerca de muchos temas de las necesidades de la comunidad. Entre ellos está los efectos de los productos tóxicos, tanto en el ambiente, cómo en lo que uno come.

Anderson:  Entonces, fue aquí en IDEPSCA que usted encontró trabajo como trabajadora doméstica?

María: Sí, encontré trabajo la primera vez como trabajadora de casa ahí en el centro jornalero de IDEPSCA. Bueno, a mi no me gusta la palabra doméstica porque las personas no somos domésticas. Se domestican los animales, pero no las personas; nosotras somos trabajadoras de casa o trabajadoras del hogar. (context: in Spanish, “domestic” is more commonly used to refer to domestication, that is why

Anderson: Muchas veces, la gente piensa “Yo limpio mi propia casa y no me parece tanto trabajo.” Pero, me imagino que es un trabajo muy agotador. Expliquenos que hace una trabajadora de casa.

María : Eso es lo que los empleadores piensan, que el trabajo de casa no es agotador. Claro que sí es muy agotador. Una trabajadora de casa no solamente son aquellas que limpian, también incluye a las cuidadoras y cocineras en casa privada. Una trabajadora que hace limpieza de casa, quita el polvo, barre, trapea, limpia la cocina y los baños. Aveces le piden a la trabajadora que limpie las ventanas y las paredes, que lave, que planche, que cuide de las mascotas, pero esto es un trabajo adicional porque no es limpieza de casa.  

Anderson: ¿Cuáles otras dificultades enfrentan las trabajadoras de casa en su lugar de trabajo?

María: Muchas de las trabajadoras de casa sufren del abuso de sueldo, cómo el robo de salario o no pagarles ni el salario mínimo. Hicimos una encuesta y algunas trabajadoras reportaron sueldos tan bajos como $2.50 la hora. A las trabajadoras que viven en el lugar de trabajo. Algunas de estas trabajadoras son las que más son explotadas porque están al pendiente de lo que necesita el empleador. Ellas trabajan más de ocho horas pero no reciben el pago de horas extras. Muchas de las trabajadoras no hacen los reclamos laborales por miedo a amenazas de parte del empleador que va a llamar a la migra.

Anderson: Por eso ustedes lucharon y ganaron una Carta de Derechos de Trabajadoras de Casa. ¿Qué ganaron y por qué es tan importante?

María: Hemos luchado durante mucho tiempo y duro para poder ganar la Carta de Derechos. Yo empecé desde el 2011, pero el movimiento ya lleva casi 10 años en California. En el tiempo que yo empecé teníamos diez puntos en la propuesta AB 889, pero fue vetada por el gobernador Jerry Brown. Dos años después fue introducida específicamente para proteger solamente el derecho de pago de sobretiempo. Nosotras ganamos este derecho y se convirtió en ley, pero se vencía en Enero del 2017.  Entonces con la SB1015, después de mucho trabajo y sacrificio, ganamos el derecho del pago de sobretiempo permanente para las trabajadoras de casa. Pero ahora al haber ganado, nos queda a nosotras como trabajadoras hacer valer este derecho. Es aún un reto. Muchas trabajadoras no saben que ganamos este derecho porque no están organizadas.

Anderson: Ahora, a raíz de esa victoria, ustedes tienen una campaña contra los productos tóxicos.

María: Sí. Los empleadores tienen productos de limpieza tóxicos y les hace daño a las trabajadoras. Al principio que yo empecé a trabajar en limpieza, yo usaba muchos de esos productos tóxicos. Se me enrojecian los ojos. Tenía dolor de cabeza, alergias y estornudaba mucho y todo eso. Yo me tapaba con un suéter con cuello alto, porque si no la gente se me quedaba viendo. Me sentía avergonzada que la gente pensara que estaba enferma. Soy una persona generalmente muy saludable. El doctor me dijo que me estaba enfermando de los tóxicos que estaba absorbiendo de los productos que usaba para limpiar. Las compañías que hacen estos productos tóxicos no tienen la obligación de decir cuales son los ingredientes y que les puede causar. Si una persona sigue usando esos químicos tóxicos a largo plazo, ellos pueden causar cáncer o dañar su sistema reproductivo. Otra preocupación de las trabajadoras más jóvenes que tienen niños. Por ejemplo, ella pudiera pasar algun toxico en particular a su hijo indirectamente como resultado de lo que ella a absorbido en su trabajo.

Por estas razones,  IDEPSCA y otras organizaciones hemos estado luchando por la propuesta SB 258, que es el Derecho a Saber Los Ingredientes Tóxicos en Productos de Limpieza; esta propuesta fue introducida por el Senador Ricardo Lara. Por eso, la SB 258 exigiría que las compañías divulguen en su sitio web los ingredientes tóxicos en sus productos de limpieza. Aunque esta propuesta no soluciona lo que verdaderamente queremos a largo plazo, que ya no se produzcan más productos tóxicos y que hayan productos orgánicos accesible a la comunidad, si vemos la SB 258 cómo una avanze y vamos a seguir luchando por esta ley hasta ganar.

Anderson: Mientras ustedes luchan para aprobar la Propuesta SB 258 a nivel estatal, también educan y organizan a su propia comunidad sobre los riesgos de los productos de limpieza y las alternativas.

María: Sí, ya estamos educando a la comunidad. Nosotros nos reunimos aquí todos los miércoles en IDEPSCA. Tenemos un Comité de Justicia Ambiental donde las trabajadoras conocen más sobre los productos tóxicos y platicamos sobre qué es la justicia ambiental para comunidades Latinas en Los Ángeles. Somos todas mujeres. También vamos a varias ferias de salud y damos demostraciones donde hablamos de alternativas más saludables y hacemos juntos productos que pueden llevar a la casa. El Comité de Justicia Ambiental organiza a la comunidad para que hable con sus representantes sobre la importancia de la SB 258.

Anderson: ¿Cómo hacen los productos de limpieza alternativos a bajo costo? Puede compartir con nosotros la receta que enseña en los talleres?

María: Sí, claro. La gente dice que los productos tóxicos limpian mejor que uno de los naturales, pero no es cierto. Uno puede hacer sus propios productos como lo hacemos aquí en el Comité de Justicia Ambiental. Los ingredientes para una pasta multiuso que son: 1 taza de bicarbonato, 1/4 taza de jabón de castilla líquido, 2 cucharaditas de glicerina vegetal conservante, y 5 o más gotas de aceite esencial (por ejemplo aceite de árbol de té, romero o lavanda). Mezcle y guarde en un frasco sellado de vidrio y use dentro de 2 años. Para trabajos excepcionalmente difíciles, rocíe vinagre primero. Deje reposar y sigue tallando.

Anderson: Tiene aquí en la oficina de IDEPSCA un Árbol de Justicia donde está escrita las cosas que las trabajadoras de casa sueñan ver más allá de productos de limpieza saludables. ¿Que son algunas de las cosas por las cuales están luchando?

María: Queremos agua limpia, aire limpio sin tóxicos y respiración saludable, niños sanos, educación popular, salud física y mental para todos, y respeto a todo ser viviente. Con familias sanas y unidas podemos hacer algo diferente por el medio ambiente.